por Armando Pérez.
El Festival Internacional de Cortometrajes de Barcelona ha encarado su primer fin de semana de ésta nueva edición con una sobredosis de cortometrajes de ficción y documental, como es obvio algunos notables y otros de relleno, y con dos acertadas secciones paralelas para disfrute de los seguidores del formato, la animación y los directores noveles.
Ante la maratoniana programación del MECAL durante estos tres últimos días se hace difícil elegir qué secciones ver y cuales no a riesgo de quedarte ciego ante la proyección de tantos trabajos tan sumamente diferentes como atrayentes.
Las secciones a competición (documental, ficción y oblicua) nos han mostrado trabajos realmente impactantes, especialmente por sus temáticas tan heterogéneas pero que les une el apelar a lo que mueve a la humanidad: los sentimientos. Un trasfondo común pero visto desde un objetivo a veces común y a veces diferente en función del país de origen. Una riqueza de miradas plurales que merece serle reconocida al festival.
Los cortos documentales parten con cierta ventaja para calar entre el público, ya que explican historias cercanas y reales que llenan la sala de un ambiente de empatía (imposible no acercarse a la historia de la cinta “Anne Vliegt” de Catherine Van Campen, donde conocemos a Anne, una joven con un síndrome que provoca que todo su cuerpo tenga tics incontrolables sin que ella pueda hacer nada. Simplemente sobrecogedora).

Entre las propuestas de ficción no desaparece, en la mayoría de los casos, esa aura sentimentalista: historias de superación (como la muerte de un padre en “Eva” de Frédéric Duvin) o de límites emocionales (“Prinsen”) sirven en bandeja un cóctel de emociones para todos los gustos. Por esta razón, se agradecen las piezas de animación incluidas en los pases que dan una bocanada de aire a este sentimentalismo. Como la simpática y musical “Gipfel-Gig” o la representación del mundo imaginario del miope Arnaud en la francesa “Cul de bouteille”.

Pero si algo destaca de lo proyectado durante el fin de semana, son dos de las secciones paralelas que presenta el festival: animación de directores noveles de la República Checa y el especial de animación de Alemania (país invitado). Dejando de lado ésta última, resulta remarcable lo bienintencionado de la primera propuesta donde pudimos ver trabajos de lo más curiosos con guiones elaborados y un gran trabajo (sin duda me quedo con la historia de “terror” de “Akrobat” de Tomáš Luňák).
El festival continúa a partir del jueves con muchos más cortometrajes pero hoy lunes MECAL nos ofrece un especial del director francés François Ozon en el Institut Francès de Barcelona a partir de las 20.30h. Toda la información en la página oficial del festival: MECAL 2012.